Neptuno en Aries: posverdad y crisis de los relatos compartidos

En marzo de 2025, Neptuno ingresó en Aries por primera vez desde el siglo XIX. Luego de regresar brevemente a Piscis por retrogradación, volvió a Aries en enero de 2026, iniciando un tránsito que ocupará buena parte de los próximos años.
Los ingresos de los planetas lentos en un nuevo signo pueden leerse como cambios de clima dentro de procesos colectivos mucho más amplios. No porque un planeta produzca determinados acontecimientos, sino porque la astrología puede ofrecernos un lenguaje simbólico para observar las cualidades, tensiones y preguntas que adquieren especial relevancia en una época.
En este caso, el pasaje de Neptuno de Piscis a Aries resulta particularmente interesante si lo pensamos en relación con un fenómeno que excede por mucho a la astrología: la creciente dificultad para construir una realidad compartida.
Cuando los grandes relatos dejan de organizar lo común
En Cosmos y Psique, Richard Tarnas plantea que uno de los problemas centrales de la experiencia contemporánea es una profunda desorientación vinculada con la ausencia de un marco de sentido ampliamente compartido. Habla de la pérdida de una “metanarración orientativa” capaz de trascender las distintas culturas y subculturas y ofrecer cierta coherencia a la experiencia colectiva.
No significa que en otros momentos históricos toda una sociedad pensara igual. Las disputas acerca de la verdad, la religión, la política o el sentido de la existencia son tan antiguas como nuestra historia.
Lo que parece haberse modificado es la existencia de ciertos marcos comunes dentro de los cuales esas diferencias podían discutirse.
Instituciones religiosas, Estados, ciencia, universidades, medios de comunicación y grandes proyectos políticos ofrecieron durante distintos períodos relatos capaces de organizar amplios sectores de la experiencia colectiva.
Muchos de esos relatos fueron cuestionados —en ocasiones con razones más que suficientes— y perdieron parte de su autoridad.
Tarnas describe nuestra época como un momento de transición caracterizado por fragmentación, fluidez e incertidumbre: una visión del mundo anterior ya no alcanza para organizarnos, mientras otra todavía no terminó de constituirse.
El problema es que cuando un relato común se debilita no necesariamente dejamos de construir relatos. Más bien ocurre lo contrario: se multiplican.
De una realidad compartida a muchas realidades
Vivimos rodeados por una cantidad de información difícil de imaginar hace apenas unas décadas. Pero disponer de más información no necesariamente produjo una realidad más compartida.
Redes sociales, medios fragmentados, algoritmos de recomendación, comunidades digitales y sistemas de inteligencia artificial participan hoy de la construcción cotidiana de aquello que vemos.
Dos personas que viven en la misma ciudad pueden recibir informaciones completamente distintas sobre un mismo acontecimiento, escuchar diferentes especialistas, seguir distintas fuentes y terminar habitando interpretaciones prácticamente incompatibles de lo ocurrido.
El problema ya no es solamente que pensemos distinto. La pregunta es qué sucede cuando empezamos a perder incluso el acuerdo acerca de qué fue lo que pasó.
Es en este contexto donde cobra relevancia la noción de posverdad.
Neptuno: entre imaginación y confusión
La descripción que hace Tarnas del principio arquetípico de Neptuno resulta especialmente fértil para pensar este escenario.
Lo vincula con la imaginación, los símbolos, los ideales, las imágenes, los sueños, la inspiración y aquello que permite trascender los límites de una realidad exclusivamente concreta. También con la capacidad de disolver fronteras y unir aquello que se encontraba separado.
Pero señala igualmente su otra vertiente: ilusión, engaño y autoengaño, distorsiones de la percepción, desorientación, confusión, proyección y fantasía. Incluso habla del poder que pueden ejercer sobre la conciencia las creencias, los ideales y las ideologías.
Esta ambivalencia es fundamental. Reducir Neptuno al engaño sería tan limitado como asociarlo solamente con espiritualidad o inspiración.
La misma facultad que nos permite imaginar algo que todavía no existe también puede hacernos tomar una imagen o representación de la realidad con la totalidad de lo real.
Y quizá nunca hayamos vivido en una cultura tan atravesada por imágenes.
Neptuno en Piscis: un mundo cada vez más permeable
El tránsito de Neptuno por Piscis —que comenzó en 2011, se consolidó en 2012 y se extendió hasta 2025-2026— coincidió con una aceleración extraordinaria de esta transformación.
Las redes sociales pasaron a ocupar un lugar central en nuestra vida cotidiana. La distinción entre productor y consumidor de información se volvió cada vez más porosa. Las imágenes comenzaron a circular fuera de contexto, las noticias pudieron reproducirse globalmente en cuestión de minutos y los algoritmos adquirieron un papel creciente en la selección de lo que vemos.
Más recientemente, la inteligencia artificial generativa agregó una dimensión nueva: podemos crear textos, fotografías, voces y videos de acontecimientos que nunca existieron.
Cada vez es más difícil confiar solamente en aquella vieja evidencia: lo vi con mis propios ojos.
Pero quizás el proceso más profundo no sea tecnológico sino epistemológico. Tenemos que aprender nuevamente cómo sabemos que algo es verdadero.
¿Qué cambia cuando Neptuno entra en Aries?
Acá se abre una nueva pregunta.
Si Neptuno está relacionado con imágenes, ideales, creencias, disolución de fronteras e identificación con realidades que pueden trascender los hechos concretos, ¿qué ocurre cuando este principio ingresa en Aries?
Tarnas no desarrolla esta combinación. Lo que sigue es una interpretación posible a partir del encuentro entre el principio neptuniano y el simbolismo de Aries.
Aries introduce otra problemática: afirmación del yo, diferenciación, deseo, impulso y acción.
Es el movimiento mediante el cual algo se diferencia y dice: yo soy, yo quiero, yo hago.
Durante el tránsito por Piscis, uno de los temas pudo haber sido la creciente permeabilidad de la realidad.
En Aries podríamos preguntarnos qué sucede cuando esas imágenes, creencias e ideales comienzan a organizar con mayor fuerza la posición desde la cual nos afirmamos y actuamos en el mundo.
Cuando una creencia dice quién soy
Hay una diferencia importante entre sostener una idea y construir nuestra identidad alrededor de ella.
Podemos discutir una idea, pero resulta mucho más difícil discutir aquello que sentimos que define quiénes somos.
Cuando una creencia se convierte en identidad, cuestionarla puede vivirse como una amenaza personal. Entonces ya no decimos solamente: creo que esto es cierto. De manera implícita aparece otra afirmación: las personas que creen esto son las personas como yo.
Creer empieza también a significar pertenecer.
Desde este punto de vista, una posible expresión de Neptuno en Aries sería la intensificación de la relación entre relato, identidad y pertenencia.
Las comunidades digitales muestran algo de este fenómeno. Una interpretación del mundo puede proporcionar simultáneamente explicación, identidad, grupo de pertenencia, enemigos y una causa por la cual actuar.
La realidad se vuelve relato. El relato se vuelve identidad. Y la identidad puede convertirse rápidamente en acción.
Posverdad no significa solamente mentira
Por eso quizás resulte limitado entender la posverdad simplemente como proliferación de información falsa. La cuestión es más compleja.
No creemos exclusivamente a partir de evidencias. También creemos aquello que confirma nuestra experiencia, organiza nuestra angustia, ofrece explicación frente a la incertidumbre o sostiene nuestra pertenencia.
Esto no convierte automáticamente nuestras creencias en falsas. Pero sí obliga a reconocer que el deseo participa de nuestra percepción de la realidad.
Tarnas plantea precisamente la importancia de reconocer el papel que desempeñan nuestros marcos interpretativos en aquello que consideramos real. También advierte sobre el riesgo de identificar una determinada concepción de la realidad con la realidad misma.
La pregunta sobre si algo es verdad ya no alcanza por sí sola y abre lugar a otra más profunda: ¿Por qué necesito que esto sea verdad?
Aries y la necesidad de actuar
Aries agrega además algo que Piscis no necesita: dirección.
Una imagen puede permanecer como fantasía. Un ideal puede permanecer como aspiración. Pero Aries tiende a actuar. Y acá aparece una de las tensiones más importantes del nuevo ciclo.
Los ideales son indispensables para producir cambios. Ninguna transformación colectiva importante comenzó únicamente a partir de una descripción objetiva de la realidad. Fue necesario imaginar que algo diferente era posible.
Neptuno puede ofrecer una visión y Aries puede impulsarnos a encarnarla. Pero esa misma dinámica contiene un riesgo evidente: actuar convencidos de una realidad que ya no estamos dispuestos a contrastar.
Inspiración y fanatismo pueden encontrarse peligrosamente cerca cuando desaparece la posibilidad de revisar nuestras propias certezas.
La búsqueda del héroe
Aries también puede pensarse a través de la figura del héroe.
En contextos de incertidumbre, las figuras capaces de ofrecer dirección adquieren un atractivo particular.
Cuando el mundo parece demasiado complejo, quien afirma saber exactamente qué ocurre, quién tiene la culpa y qué debemos hacer ofrece algo muy valioso: claridad.
La simplificación puede sentirse como alivio.
No necesariamente estamos hablando de una figura política particular. Esta dinámica puede aparecer en líderes espirituales, referentes culturales, influencers, movimientos sociales o cualquier comunidad organizada alrededor de una persona o una causa.
La pregunta no sería si necesitamos referentes sino qué ocurre cuando dejamos de distinguir entre liderazgo e idealización.
El problema no son los relatos
Tampoco sería posible resolver esta tensión imaginando una sociedad completamente despojada de relatos.
Construimos nuestra experiencia a través de historias, símbolos y marcos interpretativos. Necesitamos algún modo de relacionar los hechos, otorgarles sentido y proyectarnos hacia el futuro.
Sin Neptuno no habría solamente menos confusión. También habría menos arte, empatía, imaginación, ideales y capacidad de concebir algo que todavía no existe.
El desafío no consiste entonces en eliminar los relatos. Consiste en recordar que son relatos.
Podemos usar una interpretación sin convertirla en una verdad absoluta, o sostener una convicción sin hacer de ella la totalidad de nuestra identidad. Podemos pertenecer sin dejar de pensar y actuar sin necesitar una certeza total.
Imaginación y discernimiento
Tal vez por eso una de las tensiones centrales de Neptuno en Aries pueda plantearse entre imaginación y discernimiento.
En una época donde cualquiera puede producir una imagen convincente, donde los algoritmos seleccionan parte de la realidad que recibimos y donde nuestras comunidades tienden a confirmar aquello que ya pensamos, discernir no significa simplemente acumular información.
Implica también observarnos.
Preguntarnos: ¿Cómo llegué a creer esto? ¿Qué emociones moviliza en mí? ¿Qué parte de mi identidad sostiene esta idea? ¿A qué grupo me permite pertenecer? ¿Qué hago frente a una información que contradice lo que pienso?
Y quizá una pregunta más incómoda: ¿qué tendría que ocurrir para que estuviera dispuesto a cambiar de opinión?
Hace más de veinte años, Tarnas describía una cultura atravesada por la ausencia de una metanarrativa capaz de ofrecer coherencia colectiva. Desde entonces, los relatos no dejaron de multiplicarse.
Neptuno comienza ahora su recorrido por Aries.
Quizás una de las preguntas de este tránsito sea qué hacemos con todas esas imágenes, ideales y verdades cuando pasan a decir no solamente cómo vemos el mundo, sino también quiénes creemos ser y desde dónde decidimos actuar en él.
No se trata de elegir entre imaginación y realidad, ni entre convicción y duda.
Tal vez el desafío sea más complejo: conservar la capacidad de imaginar y comprometernos con aquello en lo que creemos, sin perder la posibilidad de revisar desde dónde estamos mirando.
Lucía Ángeles Ferreccio Septiembre 2026
Para seguir pensando los procesos colectivos
Si te interesa esta mirada, podés continuar con otros artículos de YIN sobre transformaciones sociales y culturales:
→ Plutón en Acuario y el tecnofeudalismo → De Aries a Géminis: el ciclo uraniano de la revolución, la materia y la mente




Comentarios